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Concepciones de oralidad en

zonas rurales

6 May art.4Seguramente todos recordamos la forma como aprendimos a leer, algunos tendrán sus primeros trazos, cartas o escritos que atesoran por su valor sentimental, pero alguna vez nos hemos detenido a pensar ¿Cómo llegamos a expresarnos en la forma como lo hacemos? ¿Cuál fue esa primera palabra que nos permitió dejar de llorar y nos abrió las puertas para exigir, solicitar o persuadir?

Esa palabra, sin saberlo, son nuestros primeros pasos en el mundo de la oralidad; un campo relativamente nuevo en estudios lingüísticos, prácticamente no explorado en zonas rurales y algunas veces dejado a un lado por docentes de lengua castellana debido a las características de espontaneidad en la adquisición que se le atribuyen.

Es común que en los planes de área se excluya o se le dé poco protagonismo al lenguaje oral, los docentes, especialmente en secundaria, elaboran planeaciones donde la balanza le da privilegios a la lectura y a la escritura, relegando los contenidos de oralidad a un segundo plano, esto debido según Nusbbaum (1994) a que el docente asume que los estudiantes tienen las competencias orales suficientes para enfrentarse a diferentes entornos, no obstante, los que han trabajado en zonas campesinas saben que los estudiantes no gozan de la posibilidad de enfrentarse a diferentes interlocutores, estos son limitados a los viajes que realicen a la ciudad, mientras los niños de la zona urbana, hablan con el tendero, con el panadero, hacen mandados o llevan recados que lo obligan a adecuar y a perfeccionar su discurso; a esto le sumamos que en la ruralidad los estudiantes viven alejados de sus vecinos, tienen poca accesibilidad de medios de comunicación, provienen de familias disfuncionales, padres analfabetas y/o malos modelos lingüísticos. Por lo anterior, es de vital importancia hacerse las siguientes preguntas ¿Cuáles son las concepciones de los maestros frente a la oralidad en las zonas rurales? ¿Realmente el docente de secundaria de zonas rurales está dando a la oralidad la importancia que merece?

Ciertamente las aulas, en ocasiones, siguen siendo lugares de resistencia para no otorgar la autonomía de la palabra a los estudiantes, los salones de clase aún son espacios donde retumba la voz del maestro por encima de aquellos que están en busca de una identidad verbal propia; se da un uso de la oralidad utilitario sin exponer al estudiante a socializar, argumentar, confrontar y validar sus ideas como dice Anna Camps (2005) “las dificultades más importantes con las que se enfrenta el profesorado en el intento de organizar actividades de lengua oral (conferencias, debates, etc.) hacen referencia al tiempo que requieren en relación con el poco provecho que se obtiene. (p. 8) evitando así la diversificación y democratización del aula.