El Paro Nacional del Magisterio

fortaleció a Fecode y marcó

el futuro de la defensa de la educación pública

La Junta Nacional de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, FECODE, en su sesión del 8 de mayo, de manera unánime convocó a Paro Nacional del Magisterio, a partir del 11 de mayo de 2017. Ese jueves se dio inicio a la que se convertiría en una de las mayores protestas del Magisterio en la última década y uno de los movimientos ciudadanos más representativos en Colombia durante el 2017.

El 28 de febrero, Fecode con tomas de ciudades y una gran marcha en Bogotá radicó Pliego de Peticiones ante el Ministerio de Educación. El petitorio comprendía siete ejes temáticos. La discusión se estancó llegado el punto económico. Esta posición no conciliatoria también se evidenciaba en la mesa de los trabajadores estatales, donde no se había logrado un solo acuerdo.

El Paro del Magisterio fue un momento de unidad y fortaleza del Magisterio Colombiano. Los educadores y educadoras de todo el país respondieron con entusiasmo, decisión y firmeza a las convocatorias de Fecode y los sindicatos filiales. Desde las escuelas ubicadas en las zonas rurales hasta las grandes ciudades, todos se unieron masivamente para apoyar las jornadas programadas.

El 16 de mayo tuvo lugar la primera gran y masiva toma a Bogotá. Más de 30 mil maestros de todo el país hicieron presencia en la Capital como respaldo al Paro Nacional del Magisterio. Además, hubo multitudinarias movilizaciones en capitales y municipios de todo el territorio nacional.

Fue la primera de tres enormes y multitudinarias tomas de Bogotá, cada una más grande que la anterior.

El 31 de mayo, el Paro Nacional del Magisterio se tomó seis capitales e hizo presencia en las restantes ciudades y municipios de Colombia. Pero la más apoteósica fue la Gran Toma a Bogotá por el Paro del Magisterio, realizada el martes 6 de junio. Se estima que más de 100.000 personas salieron a las movilizaciones. La Plaza de Bolívar se llenó más allá del máximo de su capacidad.

El ingenio y la creatividad de los maestros se desbordaron en las calles y carreteras. Las imágenes de las marchas de antorchas, alboradas, movilizaciones, tomas a los concejos municipales y asambleas departamentales, caravanas, encuentros deportivos, bloqueos de vías, protestas en aeropuertos y hasta maestras subidas en los buses explicando los puntos del pliego, quedarán para la historia. Fue un movimiento ciudadano totalmente combativo y en absoluta paz. Con excepción de los ataques del Esmad, el viernes 9 de junio en Bogotá y el miércoles 14 de junio en Nariño.

Los padres, madres, estudiantes y sectores sociales estuvieron presentes en las movilizaciones. La concientización de que el objetivo primordial del Paro era la defensa de la educación pública y la financiación de esta, a través de una reforma al Sistema General de Participaciones, permitió ganar el respaldo de gran parte de la ciudadanía. De hecho, hasta del exterior, sindicatos fraternos, familiares y profesores de otros países enviaban mensajes con la etiqueta #YoApoyoamiProfe