titulo Revista 124

 

 

Los resultados de la Evaluación con Carácter

Diagnóstico Formativa Nos dan la razón

La Evaluación de Competencias era una prueba escrita que pretendía medir las competencias docentes, bajo el entendido que una competencia es un saber hacer en una situación concreta. Esta prueba estaba concebida para imponer unos estándares comportamentales, pedagógicos y disciplinares, violando la libertad de cátedra y el pluralismo pedagógico. Además, se aplicaba un método de calificación poco transparente, que no daba cuenta del puntaje directo obtenido en la prueba sino uno transformado estadísticamente, permitiendo que el rango de aprobación se mantuviera en el 20%.

En cambio, la Evaluación con Carácter Diagnostico Formativa evalúa la práctica educativa, pedagógica, didáctica y de aula del docente. Considera la práctica docente como una actividad compleja, particular de cada individuo e inmersa en un contexto específico, en la cual el profesor demuestra sus conocimientos disciplinares y pedagógicos en la interacción directa con sus estudiantes en clase. Lo anterior indica que se respeta la libertad de cátedra y la autonomía institucional, porque considera las particularidades de la comunidad educativa. Además, la ECDF le quita el poder de la calificación al Ministerio de Educación Nacional al ser pares evaluadores quienes valoran el video.

Los criterios, componentes y aspectos a evaluar son de público conocimiento, lo que garantiza que se pueda dar una preparación previa y verificar si los resultados se ajustan al trabajo del docente o no. El debate en torno a la Evaluación con Carácter Diagnostico Formativo debe darse con base en los hechos, y estos indican que en los acuerdos pactados entre Fecode y el Ministerio de Educación Nacional en el año 2015 han beneficiado al magisterio, porque se derrotó el modelo de evaluación de competencias y con la ECDF han ascendido o reubicado más docentes.

Por esto último, la Ministra de Educación Yaneth Giha ha permitido dilaciones en el desarrollo de la Evaluación con Carácter Diagnóstica Formativa, ha excusado y validado la ineficiencia del ICFES para desarrollar la ECDF y se ha negado   convocar a la tercera cohorte de la Evaluación con Carácter Diagnostico Formativo, porque es evidente que con esta ascienden o se reubican más maestros. Por el contrario, parece que la ministra quiere imponer nuevamente la evaluación de competencias, para restringir el mejoramiento salarial de los docentes, por eso se equivocan quienes dicen que la ECDF es un fracaso.