La literatura comoalternativa para la

comprensión del cuerpo

Aportes para otra Educación Física

26Ene2021 art 3La comprensión del cuerpo constituye una de las grandes preocupaciones de la educación física en la actualidad; la visión tradicional sobre el cuerpo, construida especialmente, desde finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII, con base en los saberes provenientes de la medicina, la fisiología y la anatomía desde donde, de acuerdo con Le Breton, se pretendió darle cuerpo al hombre, está en crisis por considerarse hoy como una visón insuficiente enmarcada en la concepción dualista occidental cartesiana y mecanicista “que consideraba que el cuerpo era otra forma mecánica” (2002, p.28).

Esta visión se concretó en una idea generalizada de cuerpo como objeto que puede y debe ser medido y fragmentado para su conocimiento. Desde esta perspectiva se configuró una idea, ley general universal sobre el cuerpo como externo, ajeno y por tanto observable, manipulable y cuantificable.

Es decir: como “Un accesorio de la persona… que… se desliza hacia el registro de poseer… La unidad de la persona se rompe y ésta fractura designa al cuerpo como a una realidad accidental, indigna del pensamiento”.

La educación física y porque no decirlo, la educación en general, no ha sido ajena a estas concepciones, más bien se ha alimentado de ellas, las ha reproducido y a través de sus prácticas ha fortalecido estos discursos dominantes en torno al cuerpo con el fin de potenciar el desarrollo de las fuerzas de trabajo a través de mecanismos de disciplinamiento, domesticación y rendimiento; de este tipo de concepciones derivan las ideas de cuerpo vigoroso, máquina sumisa y dócil producida y reproductora de los valores del capital, es decir, cuerpos que soportan, toleran y padecen las relaciones de trabajo.

Esta comprensión acerca del cuerpo que lo constriñe a una realidad objetiva morfo/fisio/anatómica está siendo cuestionada por los nuevos paradigmas y nos ha puesto de cara ante la necesidad de buscar alternativas más complejas para su conocimiento, rutas que permitan acercamientos al cuerpo como fenómeno, evento o transcurrir extenso, es decir, opciones metodológicas que avancen hacia construcciones multidimensionales de cuerpo en tanto realidad bio/antropo/cultural o como lo menciona Le Breton (2002) visiones que impliquen pensar en la totalidad de la existencia porque, hablar de cuerpo es antes que nada enunciar lo humano: “nunca vemos cuerpos, vemos humanos…

y - en este sentido- la existencia humana en primera instancia es corporal” (p,7).

De dónde se deriva que existir significa:

En primer lugar, moverse en un espacio y en un tiempo, transformar el entorno gracias a una suma de gestos eficaces, clasificar y atribuir un valor a los innumerables stimuli del entorno gracias a las actividades preceptivas, dirigir a las demás palabras, pero también gestos y ademanes, un conjunto de rituales corporales que cuenta con la adhesión de los otros. (Le Breton, 2012, p, 8)

Esta perspectiva que reconoce al cuerpo como la encarnación de la existencia en un entramado cultural, sugiere que las investigaciones que pretendan aportar al conocimiento del cuerpo, es decir, al conocimiento de la existencia humana, deben considerar la multidimensionalidad y la multireferencialidad para, desde diferentes orillas del saber, incluir tanto los símbolos, como los significados, los gestos y las aspiraciones de lo humano. En dinámica complementaria los llamados paradigmas emergentes nos ofrecen alternativas para acercarnos a este tipo de conocimiento sobre el hombre, es decir sobre el cuerpo, es decir sobre la existencia.

Una de estas alternativas, entre otras posibles como la antropología, la sociología, la educación, es la literatura, en tanto fuente de saber cultural y como posibilidad para conocer e interpretar las coordenadas históricas y culturales en las que se configura la vida humana. El carácter narrativo de la literatura, aporta saberes y comprensiones complementarios que se mueven a partir de lecturas sensibles de la realidad; las obras literarias hacen visibles y sintetizan las tramas de las relaciones sociales, culturales y psicológicas sobre las que transitan las vidas de los personajes; la tensión ficción realidad, en esta propuesta no es de ninguna manera un impedimento para conocer los fragmentos de la realidad expuestos en cuentos y novelas, por el contrario, la hibridación ficción/realidad constituye una invitación en primer lugar a la posibilidad de comprensiones diversas acerca de la vida; en segundo lugar, la trama literaria hace visibles las tensiones entre el pensamiento hegemónico, reflejado en el deber ser y las manifestaciones emergentes de la vida silenciadas por el pensamiento hegemónico; y en tercer lugar la literatura encarna a su vez la posibilidad de inventar mundos posibles, alternativos y diversos.

La relación cuerpo/literatura en el campo de la licenciatura en educación física y en general en el escenario de la formación de maestros, es por ahora un recurso apenas explorado tímidamente tanto por profesores como por investigadores. Pesa sobre la obra literaria, el temor generalizado de no ser, ni contener información científica, es decir información válida, medible, demostrable como fuente de verdad que aporte al conocimiento y/ o transformación del universo. Esta situación afecta no solamente a la literatura, sino en general a todas las artes consideradas en el mundo académico, como producto de la ensoñación o del azar imaginativo, desconectado de la realidad objetiva de la existencia. Contrario a este pensamiento racional sobre el conocimiento, asumimos en esta propuesta, que la obra literaria es un texto que comunica múltiples situaciones del mundo de la vida, que conecta con la construcción humana de lo humano y permite el conocimiento de la cultura y el hombre; Sábato (1991).

Paradójicamente, quizás la educación física, el deporte y la recreación como disciplinas del saber que tienen relación directa con el cuerpo ya sea como creación ética y estética, o como objeto de estudio o como centro de sus investigaciones, sean los campos de conocimiento escolar más alejados de la literatura y en general del arte como fuente de saber y conocimiento, debido a una excesiva confianza en la pretendida objetividad y el rendimiento.

Cierto es para nosotras que, la formación de maestros debe políticamente reconciliarse con estos temas y considerar el reconocimiento de la potencia de la literatura que deviene de su capacidad de comunicar, por una lado, la estética de las relaciones del tejido humano, y de otro las múltiples situaciones del mundo de la vida que conectan con la construcción humana de lo humano.