¡Hasta siempre, Maestro de Maestros!

17sept art.2Se nos fue, el Maestro de Maestros, Abel Rodríguez Céspedes. Uno de los seres imprescindibles, coherente con su talante, batalló hasta el último segundo.

A pocos como a él, el país y muchas generaciones de niños, niñas, jóvenes, educadores y demás integrantes de la Comunidad Educativa, le debemos tanto al dedicar toda su vida a materializar el derecho a la educación, la dignificación de la profesión docente y de la labor pedagógica.

Junto a otros valientes hombres y mujeres, capitaneó la consolidación de FECODE y, como su presidente, la conquista del Estatuto Docente en 1979 y el impulso al Movimiento Pedagógico en 1982, el cual, permitió asumir con suficiencia, una década después, el difícil reto para la Federación de elaborar una propuesta de Ley General de Educación de 1994 y consignar importantes conquistas en la misma. Por supuesto que, Estatuto Docente y logros trascendentales en la ley, fueron alcanzados en medio de una enorme movilización social en las calles, fortalecida por el debate y la fuerza del argumento.

Su aporte a la unidad de los trabajadores alrededor de la CUT, también fue decisivo. En el XIII Congreso de FECODE, realizado en 1985 en la ciudad de Pasto, salió avante una propuesta liderada por Abel, la cual, mediante resolución, defendió una central de trabajadores unitaria, democrática, autónoma y pluralista.

Como concejal de Bogotá en 1988, sus aleccionadores debates pusieron de presente el estado de abandono de la educación pública por parte del Estado, a la vez que, en coordinación con la ADE, logró reconquistar derechos del Magisterio, dignificando así su labor; tarea que elevó al plano nacional como Viceministro de Educación, facilitando parte sustancial de la propuesta de mejora salarial que, batalló FECODE en los paros de 1996 y 1997.

La elaboración y materialización de una política pública avanzada, cuyos pilares son el derecho pleno a la educación, la dignificación de la profesión y de la labor pedagógica, como también, el papel determinante del conocimiento en el desarrollo de las naciones, fue su proyecto de vida y objetivo principal, en todos los cargos que ocupó.

A su decisivo papel en la conquista del Estatuto Docente y en el impulso del Movimiento Pedagógico, se le sumó su liderazgo en la financiación estatal de la educación como constituyente en 1991, la cual fue consignada en la Carta Fundamental. Luego como Viceministro de Educación, lideró el primer Plan Decenal de la Educación, ordenado por la recién aprobada Ley General de Educación.

Su conocimiento y experiencia, la sintetizó de manera extraordinaria como Secretario de Educación. En un corto lapso, menor a 6 años, Bogotá materializó la gratuidad plena, la alimentación escolar digna y la defensa del patrimonio público, al detener las injustificadas concesiones escolares, destinando los recursos a la construcción, reconstrucción y modernización de más de 272 colegios públicos administrados directamente por el Estado, lo que, a su vez, significó la incorporación de una planta docente por concurso de más de 18.300 colegas.

Éste último acto, le costó la dura condena del mezquino establecimiento neoliberal, impidiéndole ejercer para siempre cargos públicos. A la medieval usanza de la inquisición, se nos advirtió entonces que, habría “destierro y excomunión”, a quien se atreva poner el conocimiento al alcance de todos. ¡Pero al final, la victoria fue suya y nuestra!! A Cecilia, su inseparable compañera, a sus hijos y a nuestros compañeros y compañeras de lucha, un emotivo abrazo fraternal y solidario.

¡Abel, ¡Maestro de maestros y humanista, eternamente gracias!

Miguel Ángel Pardo Romero

Secretario de Asuntos Educativos,

Pedagógicos y Científicos de FECODE