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Falacias educativas

neoliberales y la urgencia de una propuesta crítica

 Los trabajos que hoy en día se encuentran, son trabajos indecentes, planteando lo opuesto que señala la OIT como trabajo decente, que sería trabajo bien remunerado, trabajo bajo contrato, trabajo con las prestaciones sociales correspondientes.

Los trabajos que hoy en día se ofrecen para la mayoría de quienes están entrando al mercado laboral, son trabajos sin contrato, sin prestaciones sociales, trabajos mal pagados y de eso no escapan los licenciados universitarios, los maestros, los doctores, de modo que no es cierto que la educación puede resolver los problemas del mundo en general y de las personas en particular.

Así de cada 10 nuevos empleos que se están creando hoy en día en América Latina, 6 o 7 pertenecen al sector informal y se encuentran en estas condiciones de empleo indecente, 8 de esos empleos hoy en día son en el sector terciario, no porque nuestra industria o nuestra agricultura haya avanzado hacia la autosuficiencia, sino porque muchos de ellos van a dar simplemente al sector el comercio, al comercio ambulante, a tareas de auto empleo con todas las características que esto tiene desde el punto de vista de las condiciones de vida y de la creación de riqueza en nuestros países. En cambio, como lo planteaba Larry Queen, estamos viendo cómo, cada vez más, la escuela se transforma en un reproductor de desigualdades; se nos ofreció en una educación en el pasado como un vehículo de movilidad social y para muchos efectivamente lo fue, pero hoy en día la educación ha dejado de ser ese vehículo de movilidad y el hecho de tener terminada tu educación media o terminada incluso tu educación superior, no garantiza gran cosa.

Observamos un fenómeno crecientemente preocupante y es que la juventud empieza a mostrar, sobre todo aquella que avanza después de la Educación Secundaria y aquella que avanza a la Educación Superior, comienza a mostrar un creciente desinterés por la educación, siente que ella no le va a resolver los problemas.

Y esto está planteando, por lo menos en el caso de Méjico, dos cuestiones que no son menores: tenemos siete y medio millones de jóvenes entre los 15 a 24 años, que no estudian ni trabajan, imaginamos que allí hay un ejército de reserva grande para el narcotráfico mejicano. Este en un problema que tenemos que tomar en consideración, porque, aparte de los problemas sistémicos que están presentes, creemos que en el espacio, en el medio de la educación también tenemos dificultades. Consideramos que el modelo de escuela, que hoy en día está vigente está, en buena medida, en crisis, que es un modelo que no está respondiendo a las características de los jóvenes y los niños de hoy. Más adelante volveremos sobre esto, también se dice, continuando con el discurso, que hoy en día tenemos una educación de poca calidad y que la responsabilidad sería, básicamente, de los maestros y sus organizaciones sindicales, que impiden, dificultan, bloquean los cambios necesarios.

No podemos negar que tenemos dificultades importantes en el seno de la educación, pero las dificultades son responsabilidad del sistema educativo en su conjunto, son responsabilidad de los ministerios y de los organismos del Estado encargado, son responsabilidad de las instituciones formadoras de docentes, son responsabilidad de las condiciones de trabajo en las que los educadores se desenvuelven, son responsabilidad de la materia prima con la que trabajamos, una materia prima deteriorada y agraviada, deteriorada por la pobreza, por la dificultad, agraviada por la falta de oportunidades, por la criminalización creciente que se hace de los jóvenes. Tenemos, entonces, un problema y ustedes lo viven cotidianamente, como es difícil trabajar con los jóvenes hoy en día en el aula, también es responsabilidad de las dificultades que enfrentamos, el hecho de que los docentes, que los educadores y sus organizaciones, sean marginados de la toma de decisiones y que las decisiones fundamentales, por lo menos las propuestas fundamentales que se vienen aprobando en América Latina, sean en realidad responsabilidad del Banco Mundial, que se ha convertido en el principal enemigo institucional e intelectual de la educación de nuestros países.

Las reformas educativas que se están desarrollando en América Latina, se han hecho para elevar la productividad y la intensidad del trabajo, han sido creadas para la polivalencia, para la competitividad en la globalización, para recuperar y ampliar las ganancias del capital, para producir individuos funcionales para el sistema, desde el punto de vista económico y político.