titulo Revista 124

 

 

La evaluación docente:

concepciones e implicaciones en la cualificación profesional

La evaluación de desempeño se realiza en las instituciones como un requisito administrativo y está viciada por diversos elementos que son diferentes para cada institución. Por ello, genera temor, estrés e incertidumbre en los docentes evaluados, ya que, por una parte, parece que la evaluación no se realiza estrictamente con los parámetros establecidos en la guía Nº 31; los evaluados no tienen claridad en los criterios, lo cual se presta para la subjetividad por parte del evaluador.

Por otra, un resultado no satisfactorio pone en riesgo la estabilidad laboral. Por ello, las evaluaciones de competencias y de desempeño aplicadas a los docentes 1278 han desmejorado las condiciones de vida de los docentes. Además, estas evaluaciones han sido percibidas como injustas. Esta percepción se debe, en primer lugar, a que la evaluación está amarrada a la disponibilidad presupuestal y, en segundo lugar, a que, a pesar de estar claros los criterios de evaluación en la guía Nº 31, los directivos docentes rectores, dependiendo de su estilo de dirección, pueden generar en el profesorado tensiones, temores, inconformismos con la valoración numérica final, lo que origina conflicto al interior de la institución y desmotiva.

 Finalmente, pocos docentes sienten que su labor es reconocida y valorada en la evaluación anual de desempeño. La Federación Colombiana de Educadores —Fecode—, y sus sindicatos filiales han reconocido la importancia de la evaluación docente. Sin embargo, desde la década del 90, han demandado que esta se realice con un enfoque diagnóstico formativo y que se elimine su carácter punitivo. En el 2015, se logró avanzar de manera transitoria en la negociación con el Ministerio de Educación Nacional frente a la Evaluación de Carácter Diagnóstica y Formativa —ECDF—, en lo que respecta específicamente, en la primera cohorte, a la suspensión del uso de resultados para otorgar una mejora salarial y a la posibilidad para quienes no obtuvieron buenos resultados de acceder a cursos de formación, que una vez finalizados les permiten mejorar sus condiciones salariales.

No obstante, se evidenció una inobservancia de los acuerdos por parte del MEN para la segunda cohorte, en tanto que, los resultados estaban sujetos a la disponibilidad presupuestal y el MEN no proporcionaba ni camarógrafo, ni curso de formación. Por otra parte, es importante resaltar que, para los educadores, la principal contribución de la ECDF es haber logrado el ascenso o la reubicación salarial de 23.286 maestros, y que 9.876 se encuentren realizando curso para así obtener la mejora en el salario, quienes desde su ingreso no habían podido ascender. Es decir, la mayoría de los participantes en esta investigación no identifica las bondades de tipo pedagógico en esta evaluación, que están en función del mejoramiento de las prácticas de los docentes y que inciden en el trabajo desarrollado con estudiantes y pares docentes en la institución educativa. Por el contrario, existe un claro desacuerdo con el video como instrumento de evaluación, en tanto que se considera que no evidencia lo que ocurre normalmente en el aula y promueve situaciones artificiales de la práctica docente.