26Ene2021 Art 1CARTA DEL DIRECTOR

Entre científicos y políticos

¿dónde estamos los maestros?

Con un saludo solidario y fraternal a todo el magisterio, continuamos nuestra lucha por la defensa de la vida, la educación pública y la dignidad de la profesión docente, en medio de la crisis desatada por esta segunda fase del coronavirus.

El balance de las acciones y proyectos llevados a cabo en el 2020, muestra con toda evidencia, que Fecode tiene razón cuando denuncia la equivocada política educativa del gobierno de Duque, que copia, sin análisis contextual, las orientaciones de los economistas alarmados por las consecuencias del no regreso a clases y presiona al Ministerio de Educación para recuperar el modelo desigual, injusto y mercantilista que la pandemia dejó al descubierto.

Este gobierno continúa con una posición intransigente y dilatoria frente a necesidades urgentes como la cobertura total en conectividad para las escuelas, la transformación curricular del modelo educativo (centrado en las competencias, los estándares y las pruebas externas), pero sobre todo en la reforma al sistema general de participaciones que asegure la financiación para sacar adelante el  mejoramiento de la infraestructura, generar las condiciones de bioseguridad y concretar un estatuto único docente.

Mientras los científicos del mundo trabajan unificados para sacar adelante, con investigación y conocimiento en un tiempo record la vacuna contra el Covid, los políticos del capitalismo solamente piensan en cómo aprovechar la crisis para favorecer sus intereses, “esta brecha entre el poder científico de nuestra especie y nuestra incompetencia política es muy preocupante”, dice Yuval Noah Harari y señala también que el crecimiento económico no puede ser la mayor preocupación de los gobiernos, así como nos alerta también sobre el “colonialismo de los datos”, una nueva dimensión del neoliberalismo.

El año cambió, pero la política sigue igual con su retórica del regreso con alternancia para seguir con lo mismo sin aprender de la crisis.

Gobierno y medios de comunicación se embarcaron en una ofensiva publicitaria que reducen problemas fundamentales como la vida, la salud, la enfermedad y la muerte, a números y datos estadísticos sin ir más allá en el análisis de sus causas y la dimensión ética y política que conllevan.

Lo que es una oportunidad para repensarnos como especie y preguntarnos seriamente por nuestro futuro como país y el tipo de educación que necesitamos, se convirtió en una pugna oportunista entre politiqueros.

Pensamos que es hora ya de recoger y sistematizar los múltiples esfuerzos que vienen haciendo los maestros y maestras para sostener y transformar su práctica pedagógica de acuerdo con los nuevos contextos y ambientes de aprendizaje que les ha tocado enfrentar a pesar de las precarias condiciones de conectividad.

La Revista Educación y Cultura viene aportando visiones curriculares que transforman los propósitos, los contenidos, las metodologías, las formas de evaluación, de acuerdo con los nuevos contextos utilizando los medios tecnológicos, generando competencias digitales, aprendiendo su uso y muchas veces, en medio de la precariedad, inventando y creando formas de comunicación con los estudiantes que van desde plataformas digitales hasta guías por correo, cuestionarios, proyectos, interdisciplinariedad, núcleos temáticos, memoria e historia, cine, literatura, fotografía, música, portafolio, huerta casera, culinaria, trabajos de archivo familiar, narrativas de apoyo emocional, aprender haciendo, descripción del entorno familiar, enseñanza basada en problemas...

Para continuar con esta labor pedagógica y política, sería mucho más enriquecedor, si el gobierno reconociese el valor del magisterio y sus representantes a la hora de fijar políticas en educación, no vale la pena regresar a los salones para reforzar las guías virtuales y regresar a repetir en casa el currículo  único, reducido y estandarizado que viene pregonando el programa todos a aprender.

Aprender es transformar, y los maestros, a diferencia de los políticos de la educación, si hemos aprendido en esta crisis y seguimos aprendiendo, para enseñar mejor aprovechando la reflexión sobre nuestra propia práctica y tenemos mucho que decir y proponer para valorar y analizar el conocimiento científico, los procesos de investigación, pensar lo ético en el ser humano, revisar el ideal de progreso más allá de lo económico, debatir sobre la fragilidad humana y la necesidad de ser solidarios, porque entendemos que la educación es el derecho que tenemos todos como ciudadanos a beber del patrimonio cultural de la humanidad y que los maestros estamos allí para hacer esto posible: hacer de la escuela un territorio de paz.

Celebramos la unidad del magisterio alrededor de su federación y extendemos una felicitación calurosa y fraterna porque gracias a ella hemos logrado que en Bogotá se garantice el preescolar de tres grados y también el retiro del proyecto de ley que pretendía reducir la enseñanza a un simple acompañamiento de tutores bachilleres.

Son tiempos difíciles, estamos encerrados, pero lo único que no podemos encerrar es el pensamiento crítico y la esperanza de que la educación es el camino. Fecode tiene una propuesta sólida para negociar un cambio de rumbo, el mejor homenaje que podemos hacer a nuestros compañeros desaparecidos por el Covid o por la otra violencia que sufrimos, es apoyar junto con los padres de familia y la sociedad civil esa propuesta expresada en las ediciones 137-138 de nuestra revista.

En esta edición recogemos trabajos de investigación y reflexiones pedagógicas que vienen realizando los maestros en medio de la crisis para demostrar que el movimiento pedagógico también vive en tiempos de pandemia.

Nelson Javier Alarcón Suárez

Presidente de FECODE